viernes, 8 de octubre de 2010

No me llames...


No me llames para cenar, porque mi estómago está practicando la danza de los siete velos
No me llames para comer, porque estaré repartiendo corazones congelados
No me llames para almorzar, porque estaré intentando quitarle brillo al sol
No me llames para desayunar, porque estaré tomando la luna con factor de protección 100

No me llames para cenar, porque fui a comprar y en mi nevera solo encuentro apatía
No me llames para comer, porque las estrellas se han escapado con un planeta desconocido del que las enciclopedias no han oido nunca hablar
No me llames para almorzar, porque mis monedas son todas ahora de chocolate, y me las estoy comiendo, una a una
No me llames para desayunar porque todavía no he cenado...

Pero llámame por mi nombre, y mi contestador automático me enviará el mensaje, eso sí, a portes pagados...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

-------------------------------------------


Lo merecido lo obtiene quien no lo merece...

Lo inmerecido se lo lleva el no merecedor...


Demasiadas veces...

martes, 24 de agosto de 2010

Ese manjar - O la invasión de las cucarachas

Esta tarde en mi ciudad, volviendo plácidamente con mi coche de mi trabajo, me he encontrado con ingentes cantidades de personal caminando descontroladamente por las calles. Es como si de repente miles de cucarachas hubieran salido a la luz exterior, presas del pánico a la posible calor y humedad bajo nuestros pies. Parados en cada esquina, por en medio de las calles, cruzando a toda prisa y sin mirar... Parejas, grupos de amigos, familias enteras se podían encontrar por doquier. Todo esto me ha costado 20 minutitos de mi preciado tiempo, para poder aparcar el coche.

La sensación que he tenido ha sido que habían descargado autocares enteros de personas en mi barrio, solo para fastidiarme a mi. ¿Estarán rodando una película, son los extras, y no me he enterado?

No, no, ni mucho menos. Tras una ligera reflexión (mis neuronas no dan mucho de si con estos terribles calores) he caído en la cuenta: se acaban las vacaciones!

Ay señor! El angosto agosto ha dejado de ser tan malo para mi. A pesar de tener que coger el coche para poder encontrar tierra para mis gatos, tener que esperar un mes para hacer según que trámites, maldecir por estar trabajando en el mes de vacaciones por excelencia... Sí, he de confesarlo. Me gusta el agosto laboral.

Para mi desgracia, la semana que viene tendré que aparcar mi coche y volver a trasladarme a mi trabajo en metro, tendré que empezar a ver caras que no tengo ganas de ver, tendré que pagar por dejar mi coche cerca de mi casa (o no tan cerca...); tendré que hacer colas en la compra del supermercado. Y mis recién planchadas mañanas, se verán centrifugadas, como un trapo mojado.

Y mientras un cartel gigantesco de una conocida casa de grandes almacenes reza la(para muchos niños soporífera) "vuelta al cole", yo seguiré soñando con ese autocar gigante que un día se llevará a los veraneantes a un lugar muy lejano. Y sé que volverá. Entonces podré tener, al menos durante treinta días, ese manjar. Paz.

lunes, 23 de agosto de 2010

....

A veces, y solo a veces, la vida en vez de darte sorpresas, parece que te las quita...

lunes, 19 de julio de 2010

Nada

Hoy es nada, porque nada necesito, porque nada quiero
Nada me asombra, nada me dice, nada tengo
No quiero pensar en nada, ni decir nada, ni tener nada que decir
No siento nada, ni nada va a salir de mi,
Nada de concesiones, ni plazos, nada de planes,

Hoy siento que nada soy yo, estoy vacía, nada
No quiero hacer nada, ni tener nada que hacer
Quiero que la nada me inunde, y no diga nada de mi,
Nada en su estado puro, nada de nada.
Y que nada ni nadie, por hoy, me cambie….

martes, 15 de junio de 2010

El músico




Él sabe que nunca fue un buen cantante, no podría considerarse a si mismo siquiera como vieja gloria. Pero a pesar de todo, a sus cincuenta y tantos, él sigue cantando todos los días, por las viejas calles de la capital. Con su impecable camisa planchada, y su ( ya pasada de moda) americana, evoca día sí dia también a Raphael, Camilo Sesto, Nino Bravo... La música le sale de las entrañas y no podría vivir sin ella, comenta, es que le viene de familia. Confinado en 30 metros cuadrados del barrio de Ciutat Vella, no tiene sueños, porque todos los fue perdiendo por el difícil camino de su vida. La música no le alcanza para llegar a fin de mes, por eso trabaja como operario en una fábrica, por las mañanas. Todavía hoy en día, aún encuentra a alguien que le quiere editar algún disco recopilatorio de todo lo que canta, pero poca gente le compra. Sin embargo, nunca pierde su alegría y regala sonrisas por doquier, él dice que son gratis.

-Buenos días señores!

Dice sonriendo alrededor suyo, y a todo el que se acerca, mientras el compás de su destartalada guitarra acompaña sus canciones.

De repente un lejano trueno, y unas pequeñas gotas que anuncian una abundante lluvia, hacen que la gente acelere el paso ante el inminente chaparrón. Sin embargo, él parece no inmutarse y hasta parece desafiar al mal tiempo, cambiando a un tema mucho más alegre que el anterior.

Como salido de la nada, un lujoso coche negro de cristales tintados se para delante de él. Uno de los cristales baja lo suficiente para dejar ver una mano masculina que lanza un billete de 100 euros a su maleta, para luego desaparecer rápidamente. Nico saluda agradecido mientras el coche se aleja, pero sin dejar de cantar, y como no, de sonreir.

A pesar de todo, piensa, parece que hoy no ha sido un mal día....


http://www.nocuentos.com/recuerdo.php?recuerdo=el_musico

viernes, 11 de junio de 2010

Humanos


HUMANOS

Si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos... que fácil sería todo!

Si se pudieran controlar los instintos, los sentimientos, nuestros comportamientos iniciales y básicos... Esas formas de actuar que, queriéndolas gobernar, muchas veces son ingobernables.
Si pudiéramos hacer un back-up momentáneo en nuestras cabezas, archivando todo pensamiento dañino, de forma que quedásemos limpios de todo mal de nuestro pasado... Sería perfecto!
Si pudiéramos actuar de forma inesperada sin temor a el "que dirán los demás", a los cánones establecidos por la sociedad, y a su vez, sabiendo que el mundo lo va a entender... ah! qué delicia!
Desgraciadamente esa batuta del comportamiento humano es difícil de llevar, porque pesa. Si eso no fuera así, seríamos los amos de la orquesta que es la vida, decidiendo ahora que predomine el chelo... el violín...o los tambores. Y al final del concierto, el aplauso del público!
Somos humanos, señores, y si nuestro comportamiento fuera lineal, sin variaciones... tendríamos un electrocardiograma y un encefalograma planos, es decir, sin vida... No podemos cambiar nada de eso, nuestro raciocinio y, sobre todo, nuestro corazón, nos lo impiden de todas todas. Por eso, querido amigo, te digo, que la orquesta continúe tocando!